La cata de Godoy
Revolución en los vinos tintos andaluces
La bodega
Huerta de Albalá es la bodega familiar que su propietario Vicente Taberner soñó en algún lugar de la geografía española. Tras varios años de búsqueda por toda la península, en Arcos de la Frontera, Cádiz, encontró las características que necesitaba para llevar a cabo su proyecto. Un microclima único para la España meridional influenciado por el pantano de Bornos y la Sierra de Grazalema.
La vendimia se realiza totalmente a mano y la cercanía de los viñedos permite que la uva se transporte rápidamente a la bodega, evitando oxidaciones en los granos.
El Vino
Si bien Andalucía ha sido reconocida nacional e internacionalmente por la calidad de sus vinos dulces naturales, por sus vinos naturalmente dulces y por sus generosos, en vinos tintos y blancos secos de calidad andábamos algo parcos.
A comienzos de los años ’80 se comenzó a ver movimiento en zonas frescas de nuestra región como la Alpujarra granadina o la serranía de Ronda, donde algunos visionarios empezaban a hacer pruebas con variedades de aquí y de allí, francesas y centroeuropeas.
Hoy día, el panorama vitivinícola andaluz invita al optimismo. Se ha apostado por la calidad en detrimento de la cantidad, algo loable hoy día, y se está elaborando buen vino en casi la totalidad de nuestra Comunidad.
En esta ocasión, daremos una vuelta por una bodega representativa de lo que se puede lograr en el interior de las tierras gaditanas, con una variedad autóctona del Valle del Ródano francés, aclimatada a nuestros suelos.
Contracata
El Taberner 2006, está elaborado con un 80% de uva Shiraz, y el resto es un coupage de Merlot y Cabernet Sauvignon, vendimiadas durante el mes de Septiembre. Tiene una crianza de un año en barrica de roble francés y la producción es de unas 150.000 botellas anuales.
En nariz, el vino tiene recuerdos dulces que nos evocan fruta en compota y fruta negra de hueso (ciruelas), cacao, chocolate, café torrefacto y algunos barnices.
En boca es corpulento, con fuerza, buena acidez. En el retrogusto vuelven los recuerdos de fruta en compota y los tostados. Largo el postgusto en la boca, persistente.