Priego de Córdoba, en la Ruta del Califato

Es llamada «Ciudad del agua» por la multitud de manantiales que brotan en su entorno, y «Joya del Barroco Cordobés» por el número de construcciones de estilo barroco que posee

Ubicada en el sureste de la provincia de Córdoba, a unos 100 kilómetros de la capital, Priego de Córdoba se encuentra en pleno corazón de las Sierras Subbéticas, limitando con dos provincias, al este con Jaén y al sureste con Granada.

El término municipal de Priego de Córdoba está dedicado casi en su totalidad a la agricultura del olivar para la elaboración del aceite, del que ha obtenido la denominación de origen, en parte debido a la climatología y geología del entorno, con un relieve muy accidentado, y un clima que han propiciado su desarrollo, aunque también dedicado al cultivo del cereal, leguminosas y otros cultivos.

Debido a su historia, con un rico Patrimonio Histórico que data desde la Época romana, y a su ubicación, enclavado dentro del parque natural de las Sierras Subbéticas en pleno centro de Andalucía, se está explotando el desarrollo del turismo.
Como lugares de interés turístico, Priego de Córdoba sorprende al visitante con un balcón natural abierto, conocido como Balcón del Adarve, con 55 metros de altura, y tres fuentes distribuidas de forma regular, de las que mana continuamente agua. Este enclave limita con el barrio de la villa, formando un límite de corte que debido al considerable desnivel ha garantizado la inexpugnabilidad de Priego a lo largo de la historia.

El Barrio de la Villa
, de origen andalusí, se encuentra situado en el casco antiguo, contiguo al Castillo y limitando con el Balcón del Adarve, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972. Destaca por sus calles, compartiendo arquitectura con barrios como el Albayzín de Granada o la Judería de Córdoba, que son sinuosas, de mínimas dimensiones, blancas y estrechas adornadas con flores.
Los vecinos cuidan sus fachadas durante todo el año, pero es a finales de la primavera, para las fiestas del Corpus Christi, cuando el barrio se transforma en luz y color con mosaicos de hojas de flores en el suelo, y paredes blancas llenas de macetas.

Otro lugar emblemático son las llamadas Carnicerías Reales, antiguo matadero y mercado del siglo XVI, construidas entre 1576 y 1579, fueron diseñadas por el arquitecto jienense, Francisco del Castillo, con una fachada de estilo manierista de ascendencia italiana, con columnas, sobre las que se sitúa un frontón triangular.
La arquitectura del recinto se compone de una planta cuadrada, con un patio central, que posee galerías de arcos de medio punto sobre columnas de piedra y torres con ángulos, destacando la escalera en espiral.

El recorrido por Priego se extiende también a su Castillo, fortaleza árabe, reformada en los siglos XIII y XIV después de la reconquista cristiana, de carácter principalmente militar y compuesto por varias torres cuadrangulares y una cilíndrica, al que la Junta de Andalucía otorgó en 1993 el reconocimiento especial a los castillos de la comunidad autónoma de Andalucía.
Entre sus torres cabe destacar la Torre del Homenaje, también conocida como «Torre Gorda», declarada Monumento Histórico-Artístico en 1943, y cuya ubicación se encuentra en el patio de armas con una altura de 30 metros, aunque actualmente parte de ellos son semi-subterráneos.

Otro punto de interés turístico es la Fuente del Rey, de estilo barroco, fue construida en el siglo XIX para aprovechar las aguas que manan de un manantial. Declarada Patrimonio Nacional, se encuentra ubicada, junto a la «Fuente de la Salud» del siglo XVI, en el centro de la ciudad y está compuesta por 139 chorros, muchos de ellos con mascarones de piedra de rostros fantasmagóricos, tres estanques situados a distinto nivel y forma alargada con predominio de contornos curvos y bordeada de asientos en su totalidad.
En el primer estanque se encuentra una escultura con un león y una serpiente luchando, obra atribuida al escultor neoclásico José Álvarez Cubero. En el segundo estanque, realizado por Remigio del Mármol, la figura central es la escultura de Neptuno y Anfítrite, que cabalgan sobre un carro tirado por caballos que salen del agua. El agua cae desde el segundo al tercer estanque por medio de una cascada, y acaba saliendo por el mascarón del Clero.

En la ciudad también podemos encontrar interesantes iglesias como la Parroquia de la Asunción, edificio gótico- múdejar de diseño barroco, la Iglesia de la Aurora y San Nicasio, estilo rococó, construida sobre una auténtica mezquita, y la Iglesia de San Pedro, de estilo barroco, entre otras iglesias y ermitas de interés.

Y tras el recorrido por estos enclaves históricos, descubre también el encanto de sus calles, plazas e iglesias como la Calle Río, que recibe su nombre por ser el cauce natural del manantial de la Fuente de la Salud, hoy día entubado y soterrado. Paseando por esta calle, se pueden ver bastantes casas-palacio, donde vivían las familias adineradas de Priego, entre las que cabe destacar la casa natal de Don Niceto Alcalá-Zamora y Torres, primer presidente de la II República.
Tenemos además el Paseo de Colombia, llamado desde su construcción «Paseo del Adarve», y popularmente conocido como «Paseo de las Rosas»; y la Plaza de la Constitución, conocida popularmente como «El Paseillo», ubicada en el centro de la ciudad donde se alza el Ayuntamiento y la oficina de Turismo.
Priego de Córdoba cuenta con un rico Patrimonio Histórico- Artístico, y la belleza de una ciudad que invita al visitante a descubrirla con tiempo y dedicación.

La Alcazaba: La más bella vigía del mar almeriense

Se alza orgullosa sobre un cerro aislado de Almería con vistas a la bahía, en una posición estratégica que a su vez permite admirarla desde cualquier punto de la ciudad. En sus paredes están escritos párrafos fundamentales de las páginas de Al-Andalus como conjunto defensivo medieval. Con sus 1.430 metros amurallados es la construcción árabe más extensa de España, tras la Alhambra. Cada piedra, fuente, árbol, torre o campana esperan ansiosas el encuentro con el viajero para “contarle” las hazañas de las que fueron testigos en primera persona a lo largo de sus mil años de historia.

El nacimiento de la Alcazaba tuvo lugar en el año 955, cuando Abd al-Rahman otorgó el rango de medina al núcleo de Almería, la que se convirtiera a pasos agigantados en tráfico marítimo más importante de Al-Andalus y el mejor mercado de la España musulmana de los puertos de occidente, atracando en su ensenada mercaderes procedentes de Egipto, Siria, Francia e Italia.

Erigida sobre unas antiguas ruinas, el Conjunto Monumental consta de dos recintos musulmanes y un tercero cristiano. Hasta la actualidad, ha sido objeto de varias reformas en los siglos XI, XII, XV y XVI. En 1940 comienzan los trabajos de restauración y adecuación para uso turístico. Patrimonio del Tesoro Artístico Nacional desde 1933, también ostenta títulos como el de Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural.

Recorrido con encanto hispano-árabe

La Puerta de la Justicia nos da la bienvenida a la fortaleza. Remodelada a principios del siglo XX esta protegida por la Torre de los Espejos. Según la tradición, en esta atalaya existía un conjunto de espejos cuya finalidad era la de hacer señales a los barcos que se acercaban al puerto y descubrir así al enemigo. Actualmente es usada como biblioteca.
Este primer complejo, de ascendencia islámica, fue decorado a principios del siglo XX con generosos jardines donde abundan setos, fuentecillas y árboles, como marco de espectáculos y uso turístico. Aunque, mirando hacia atrás, era una zona residencial a la que se abastecía de agua con un entramado hidráulico compuesto por un aljibe, un pozo de 60 metros de profundidad excavado en la roca y una noria cuyos restos perduran hasta hoy.
En el extremo más oriental del recinto nos asomamos a un majestuoso mirador, el Baluarte del Saliente, desde el que contemplar un paisaje que abarca desde la Almería actual hasta la muralla de Jairán, que atraviesa el Barranco de la Hoya desde la Alcazaba al cerro de San Cristóbal.
Avanzando nuestro recorrido hacia el segundo recinto, también de corte musulmán, nos topamos con el Muro de la Campana de la Vela, un lienzo de muralla que lo separa del primero. En él recordaremos el tañido de la Campana de Santa María de los Dolores como aviso del ataque de navíos enemigos, turnos de regadío, el cierre de las puertas de la fortificación o el toque de queda.

Segundo Recinto

Accedemos a él a través de dos torres situadas a cada extremo del muro, ambas adecuadas como espacios interpretativos. Estaba habitado por una ciudad palacial, con una mezquita, baños, aljibes y tiendas.
Hay que destacar el Aljibe Califal, en muy buen estado de conservación, como la ermita mudéjar conocida como Iglesia de San Juan, utilizada hoy día como Sala de Conferencias y Audiovisuales.
Gracias a la ambientación de una de las casas árabes conoceremos los entresijos de la forma de vida de la Almería islámica, así como la importancia del baño, no sólo como precepto religioso sino como punto de encuentro y conversación, en los denominados “baños de la tropa”. En el extremo norte de la muralla de este segundo complejo se asienta la Casa del Alcaide, levantada a comienzos del s. XX junto al Patio de los Nenúfares, que evoca a la Alhambra.

Tercer recinto

Tras cruzar las excavaciones que descubren más sobre el complejo palacial -En estos momentos se sigue trabajando con un sistema arqueológico actual- nos adentramos en el tercer recinto en el que, tras la toma de la ciudad en 1489, se edificó el Castillo Cristiano a petición de los Reyes Católicos como emblema del nuevo poder instaurado. Sus sillares conservan las marcas de los más de 25 canteros que participaron en la obra para cobrar su jornal.
Lo más destacado del conjunto lo completan un patio de armas, las torres de la Noria, la Pólvora y la del Homenaje. En la planta inferior de esta última se constituye la sala de exposiciones del Centro Andaluz de la Fotografía.

Para comer

Cultura, historia y tradición en la Semana Santa de la provincia de Cádiz

Hay procesiones de lujo, austeras, con escenas dramáticas, curiosas y con rivalidades cofrades ancestrales. La Pasión de Cristo convertida en un acto de fe de fe y también en una manifestación propia de las mejores coreografías, en las que no falta la ambientación, la música y el silencio, el olor a cera quemada y a incienso y a flores recién cortadas, porque la vida termina y empieza de nuevo. En cada rincón de la provincia, una Semana Santa singular desde el día 24 hasta el 31 de marzo.

En una provincia con tanta historia -y más de 300 Cofradías y Hermandades- la Semana Santa ha tamizado todos los aconteceres y en ella se refleja desde de conquista cristiana de Al-Andalus hasta la huida de Gibraltar.

La historiadora Ana Gómez Díaz-Franzón, en el volumen «La Semana Santa como patrimonio cultural de Andalucía» de Ediciones Tartessos ha publicado «La Semana Santa en Cádiz», una radiografía en el tiempo y en el espacio de sus orígenes, de su evolución y de sus manifestaciones actuales.

Desde 1488

Como en toda Andalucía, la Semana Santa se caracteriza por la sucesión de procesiones de las diferentes hermandades desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Resurrección, algunas tan antiguas como la del Mayor Dolor de Jerez, fundada por zurradores, zapateros y curtidores en 1488 ó la de la Vera-Cruz de Cádiz que data de 1566, cuyo crucificado es conocido como el «Emperador dormido», y otras tan multitudinarias como la de La Palma que cuenta en la capital con más de 3.000 hermanos.

Singularidades de la Semana Santa

En Cádiz no hay que perderse el domingo el Cristo de la Humildad y Paciencia, antiquísima talla cuya cofradía fue fundada en 1621 por un grupo de cargadores de indias de origen vasco.

El jueves destaca el Nazareno que desde su salida hasta la recogida bien entrada la madrugada, es el alcalde perpetuo de la ciudad, y la noche siguiente, viernes, la gran sobriedad y silencio del cortejo de la Buena Muerte. Expertos de la Santa Sede han considerado este crucificado como la mejor representación de Jesús Crucificado en la cristiandad.

En Jerez destaca «el Prendimiento» con su espectacular árbol olivo, uno de los más grandes de la Semana Mayor de Andalucía, y la «Amargura», Hermandad de gran devoción y tradición cofrade en la ciudad, así como tradiciones tan particulares como la «trompeta saetera» de la hermandad del Mayor Dolor, vestigio del antiguo toque de corneta utilizado para avisar al pueblo de la presencia de algún saetero.

Un momento especial en la Semana Santa de San Fernando es el paso de la cofradía de las Tres Caídas, de última creación, ante la popular Venta de Vargas tan vinculada al cantaor Camarón de la Isla, donde los saeteros le cantan al titular, en la noche del Jueves Santo.

Mención especial merece la imagen del Cristo de las Misericordias en la Semana Santa de Chipiona, que tiene un gran arraigo popular con motivo del Terremoto de Lisboa de noviembre de 1755, cuando las aguas inundaron la ciudad, el pueblo sacó la imagen del Cristo en rogativa y las aguas bajaron de nivel seguidamente, por lo que fue considerado un milagro.

En Rota llama la atención el sermón del Nazareno, que se vienen celebrando desde mediados del siglo XVIII la madrugada del Viernes Santo.
Tras el toque de la trompeta dolorosa, el orador –habitualmente un cantaor- recuerda como el Señor, condenado a muerte, tomó la cruz y salió camino del Gólgota y una mujer -Verónica- limpia el rostro del Señor dejándolo estampado en un lienzo, un hecho representado por una joven vestida de hebrea.