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Isabel García Bardón, presidenta del Grupo El Fuerte
"El equipo humano prevalece sobre el capital en la clave de un éxito empresarial"
Celso Chocomeli | 31-03-2011 | Compartir   facebook  twitter   enviar a un amigo  
Isabel García Bardón es la presidenta del Grupo El Fuerte, que aglutina principalmente empresas hoteleras, pero también de construcción, urbanización, interiorismo y desarrollo agrario, entre otras, además de la Fundación que desarrolla una intensa labor social y cultural.

García Bardón asumió el timón de la empresa familiar tras el fallecimiento de su marido, José Luque, pionero de la hotelería en Marbella. Entonces, la familia Luque era propietaria y gestora del Hotel El Fuerte. Isabel García Bardón, con sus hijos y un sólido equipo humano, hizo el resto. Este año ha recogido el reconocimiento de los suyos: La Medalla de Andalucía.
Isabe García Bardón en el Hotel Fuerte Marbella
© www.jeronimoalba.com
Isabe García Bardón en el Hotel Fuerte Marbella
© www.jeronimoalba.com
¿Qué le sorprende más de su propio presente?
Me sorprende muchísimo cuando aflora nuestra mentalidad y actitud individualista y consumidora. Todavía pensamos que debemos estar en nuestro cortijo, vigilarlo y no movernos. Me refiero al puesto de trabajo, al estatus...Cuando sales fuera te das cuenta que el planteamiento no es ese; En el exterior, la movilidad es algo que se maneja todos los días, y en España cuesta mucho trabajo. Veo muchos casos de familias que se enfrentan todos los días a esta situación como si fuese una tragedia, porque sus hijos tienen que salir. Aquí tenemos talento y el trabajo, y la proyección hay que buscarla allá dónde esté.
Usted salió de su espacio natural, de su terruño. Del interior de Andalucía, en Estepa, en la provincia de Sevilla, a liderar un grupo hotelero internacional. ¿Cómo se hace ese camino?
Andando sin parar, todos los días. Eso no se hace estando quieta. He tenido un espíritu emprendedor. Tuve la escuela de mi marido, José Luque. Él salió de su terruño en los años 50, cuando vio que la situación estaba anquilosada, sin proyección, a pesar de tener allí fábricas de chocolate y aceite, cuando empezaban las cooperativas y a entrar las multinacionales. Se vino a la Costa del Sol a tomarse un descanso. En aquel momento, sus amigos de Estepa hacían apuestas por su fracaso en la tierra desconocida para todos ellos, estaban convencidos que regresaría pronto. Pero no fue así, porque tenía la mente abierta y visión de futuro; Y porque el verdadero empresario tiene que estar siempre con todos los sentidos abiertos para ver dónde está el negocio.
¿Podemos decir que José Luque, su marido, fue un visionario, e Isabel García tiene el talento para modernizar esa primera obra?
Se puede decir que José Luque fue el visionario e Isabel García fue el vínculo o bisagra entre los pilares y lo que tenían que ser los tiempos nuevos. El gran valor para nosotros ha sido crear equipo humano.

Creo que si hay un mérito es haber mantenido unida la familia y respetar el patrimonio siendo también valientes en la inversión y en la innovación.
Con el paso de los años imagino que ya lo sabrá. ¿Cuál es la clave del éxito?
Cuando me otorgaron la concesión de Hija Predilecta de Andalucía, que fue un enorme impacto para mí, de pronto te cuentan tu vida. Bueno, tengo 71 años, a las 45 me quedé viuda, y hasta entonces lo que hacía era familia, mientras que mi marido era el emprendedor. Los roles estaban así, muy claros. Hasta entonces yo había aprendido de oído sobre la vida empresarial. Entonces, cuando falleció mi marido, decidimos seguir adelante con los proyectos y expansión que tenía él prevista. La única condición que les puse fue que mis hijos deberían seguir sus estudios, formarse muy bien.

Ahora me doy cuenta de los días, de las noches lenas de preocupaciones...Nunca tuvimos la idea de que una empresa se hace en cuatro días y sí la de que el capital no es el pilar fundamental. Más bien los equipos humanos, el talento de las personas. Todo eso se hace día a día.

¿A qué obra, a qué proyecto, a qué realidad del Grupo El Fuerte le tiene usted un especial cariño?
Sin lugar a dudas, para nosotros el proyecto padre y madre de nuestra empresa es la hostelería. Nosotros somos hoteleros. Lo que pasa es que en este caminar de la hotelería hemos ido desarrollando habilidades. Hemos hecho nuestros propios hoteles y en ello aprendido como diseñarlos, como hacer el guión a los técnicos.

Por eso, estamos preparados para coger un proyecto desde el inicio, desde antes de la inversión sobre el suelo, hasta la organización de la gestíón.
Ustedes también fueron pioneros en aspectos ahora normalizados como el respeto medioambiental y la sostenibilidad del entorno de sus hoteles
Así es. Cuando un concepto está interiorizado en la manera de ser y aen la forma de actuar de las personas, hasta que no llegan los estudiosos a certificar que esas son las formas necesarias para mantener la casa-mundo en la que estamos todos, pasa mucho tiempo. Y nosotros veníamos haciéndolo, y cuando en la sociedad ha habido ese despertar, nosotros ya llevábamos mucho tiempo recorriendo ese camino.

Mi hijo, que está liderando ese tema, tiene una sensibilidad natural sobre esa cultura de respeto y sostenibilidad.

Estamos desarrollando el concepto de turismo responsable. Porque desde que cogemos un proyecto, en sus inicios, sabemos los elementos que deben ser respetuosos con el medio ambiente. E incluso vetamos lo que no consideramos apropiado.
"El verdadero empresario tiene que estar siempre con todos los sentidos alerta para descubrir dónde está el negocio"

"El gran valor para nosotros ha sido y sigue siendo crear equipo humano"

"Creo que si hay un mérito es haber mantenido unida la familia y respetar el patrimonio siendo a la vez valientes en la inversión y en la innovación"
Isabel García Bardón recibió la Medalla de Andalucía el pasado 28 de febrero. Es el máximo reconocimiento de la comunidad. ¿Ahora sí se siente profeta en su tierra?
Todas las noches me examino por si he sido vanidosa. Entonces no voy a pensar que soy profeta. Pero tengo muy buenos recuerdos y sensaciones sobre mi recorrido vital. Y, de alguna manera, estoy satisfecha de haber aportado humildemente una forma sincera y natural de trabajar y de relacionarme con otras empresas, sin tanto secretismo como había antes.

Tengo una imagen imborrable, cuando recogí el premio, se lo brindé a mis hijos y a mis nietos, y al futuro, que deseo profundamente sea mejor para todos. No me gustaría que nadie volviera a vivir aquellas carencias y miserias.
¿Qué le supone personalmente su extraordinaria implicación en acciones reales de ayuda social, como la de Proyecto Hombre, y la labor que realiza la Fundación del Grupo ?
Tengo que dar gracias a Dios por estar implicada en la obra social. Con las dificultades que tienen estos tiempos, creo que sin esa labor me sentiría vacía. La obra social me tiene pegada a la vida, a las personas, pegada a la realidad. Y eso me hace sentir que hoy puedes estar arriba y mañana abajo y el mundo no se hunde.

Esa labor la puedo desarrollar y disfrutar de ella estando muy pegada a la realidad de los demás, sobre todo de los más necesitados. En el mundo de la rehabilitación de drogodependientes, por ejemplo, estando cerca de los chicos, de su realidad, no de manera ficiticia. Eso me hace mucho bien y también acerco a esas situaciones a otras personas que pueden ayudar y sentirse bien así. Porque yo soy humano y el otro también, y cada uno tenemos unas circunstancias, que son coyunturales.

Me molesta mucho esta sociedad tan individualista, en la que parece que el mundo y la vida termina en cada indivduo, cuando en realidad somos entes relacionales, y si no morimos.

Si voy a Jamaica y desde la Fundación ayudamos en un proyecto social, tengo que verlo, tocarlo; tengo que estar con las personas y hacerle el seguimiento.
Y luego está la parte más artística, su amor por la música.
Isabel, que es la mayor de mis hijos, hizo Historia del Arte, y lleva una de nuestras empresas, dedicada a los equipamientos e interiorismo. A ella le gusta mucho todos los temas relacionados con el arte, y cuando organizamos el cincuenta aniversario del hotel, me acordé que mi marido promovió una hermandad, con el objetivo de poder celebrar reuniones con otros empresarios del sector y evitar aquellos problemas de limitación de reunión que planteaba el antiguo régimen. A partir de la creación de la Hermandad de Santa Marta, por cierto impulsada por un sacerdote muy inteligente de Marbella, surgió la idea de restaurar el viejo órgano de la Iglesia de la Encarnación, que hoy es una auténtica joya.

Después de diecisiete años, otra vez casi olvidado, recuperamos y restauramos nuevamente aquel órgano. Desde hace cinco años, hemos organizado doce conciertos, y la verdad es que se trata de una actividad que me llena mucho.

Por otro lado, y bajo la coordinación de mi hija, organizamos y celebramos exposiciones de arte en los hoteles, tanto de artistas noveles como de otros reconocidos, aunque siempre intentando que sean obras con marcado espíritu de conservación del entorno, de la naturaleza.
Usted ha liderado el crecimiento sólido y sostenido de una empresa familiar que hoy es un grupo empresarial. Si pudiera, ¿Qué cambiaría, que mejoraría de su entorno, de nuestra sociedad?
De mi entorno cambiaría que no estuviésemos tan sometidos a los réditos políticos. En España tenemos que ver una salida para no estar tan sometidos a estos réditos, que no son buenos ni para los políticos ni para la ciudadanía.
¿Y el proyecto inacabado, ese con el que sueña y le gustaría ver en pie algún día?
Tengo proyectos en curso que siento son muy importantes para mi. Estoy ahora volcada hacia la tercera generación. Me ocupa y me preocupa la educación de mis nietos. Porque creo que es el mayor bagaje que se le puede dar a los hijos y a los nietos. Yo no creo tanto en el capital como en como el individuo debe luchar por el aprendizaje, la cultura, por la suya y la de sus cercanos.

Otra acción que me ocupa y me ilusiona es la transmisión de los valores humanos y empresariales en los que creemos y nos hemos desarrollado. A través de la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar y otras acciones que realizamos desde el Grupo, para que esos valores se puedan divulgar.

En todo caso, me gustaría poder transmitir a los padres y madres jóvenes la importancia que tiene la cercanía en la educación de los hijos. Y eso se puede conseguir en esta sociedad de trabajo y dedicación a la ocupación laboral. El tiempo que estemos con nuestros hijos debe ser de calidad.

Y, por supuesto, la acción social y la conservación de la madre tierra.
¿Por qué se siente tan orgullosa de sus hijos, de sus nietos, de su familia? ¿Qué les inculca?
Porque les quiero y sé que me quieren. Es una corriente de amor-respeto. Sé que mis hijos me quieren porque me lo han demostrado muchísimas veces, y cada día lo hacen. Y yo sé el cariño que he desarrollado hacia ellos. Cuando falleció mi marido me sentí muy desvalida -Viuda, con cinco hijos, con una empresa con cien trabajadores y proyectos por desarrollar- Aquello fue una carga muy dura, y hoy me siento satisfecha, feliz, con lo que me ha tocado vivir.
Confidencial
Cuarenta y cinco minutos de sorpresas, una detrás de otra. Abajo los tópicos y juicios previos. Intento cerrar la boca para que no me delate el asombro que vivo. Un hombre atónito ante un discurso preciso, sensible, seguro, contundente, demostrado, vanguardista, valiente, progresista de los de verdad, inteligente y profundo; el de Isabel García Bardón.

Justifico mi valoración previa, que dejé en la papelera de la recepción de El Fuerte a la salida de la entrevista, porque sabía que José Luque fue mucho, grande, pionero y visionario, y está en los libros de la historia del turismo de Marbella, de la Costa del Sol y, por ende, del mundo mundial. Debió ser que no me cabía en la cabeza dos elementos sobresalientes en un solo conjunto. Pues a fe que si.

El visionario-pionero hizo su gran hotel y murió dejando escrita y planificada la ampliación y modernización de El Fuerte, con las trazas de un equipo humano de primera. El resto, que es casi todo, lo pilotó y lo pilota Isabel García, que cuando se encontró de golpe con el testigo entre las manos era madre, ama de casa y esposa del empresario José Luque. Más mérito, más sorpresa.

Su discurso avalado por los hechos es audaz, moderno, conservacionista del entorno y de la tierra, respetuoso, humanista y me atrevería a decir que de "alto riesgo" para los pilares del empresariado tradicional, ese que se escabulle de cualquier avance que suponga mínimo riesgo y de la apuesta real por el talento humano y la sólida formación de equipos.

Las apariencias no concuerdan con el discurso, con los hechos, de ahí los prejuicios que no trato de evadir. Isabel García Bardón se presenta como una mujer sencilla, tranquila y discreta, que también lo debe ser. Pero detrás ahí una obra viva y en constante evolución y renovación que lleva la firma de una mujer importante, original y adelantada a su tiempo.

© Andalucia de Viaje 2017
24 de mayo de 2017

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