http://www.stockimagesphoto.com
http://www.andaluciafotos.com

Turismo de Andalucía > Noticias > Alojamientos > Restaurantes > Información > Viajes > Ocio > Fiestas

Luis Callejón, director del Palacio de Congresos de la Costa del Sol
"El turismo es la única solución para conseguir la paz"
Celso Chocomeli | 18-04-2011 | Compartir   facebook  twitter   enviar a un amigo  
Luis Callejón Blanco es uno de los "inventores" de la Costa del Sol, donde ha trabajado y dirigido emblemáticos hoteles, como el pionero "Pez Espada", en La Carihuela. Con una solvente formación técnica, Callejón sigue asesorando en la creación y organización de destinos turísticos en todo el mundo, especialmente en el Caribe. Ha recibido la práctica totalidad de distinciones y reconocimientos posibles por parte de las administraciones y las organizaciones profesionales y empresariales, en las que ha trabajado activamente durante los últimos 40 años por la profesionalización y competitividad de la industria turística. En la actualidad dirige el Palacio de Congresos de la Costa del Sol, en Torremolinos.
Luis Callejón, en el Palacio de Congresos de la Costa del Sol
© www.jeronimoalba.com
Luis Callejón, en el Palacio de Congresos de la Costa del Sol
© www.jeronimoalba.com
Así, a bocajarro: ¿Es el actual el peor momento económico de la breve historia de la industria turística?
No. Por cuestiones de edad he vivido cuatro grandes crisis en la Costa del Sol: Dos graves y otras dos medianas; Tres de ellas provocadas desde el exterior y otra que nos buscamos nosotros mismos. De todas hemos salido.

Es muy difícil que la Costa del Sol se hunda como destino turístico preferencial de Europa.

La Costa del Sol es como un gran corcho que no hay forma de hundirlo. Lo que debemos hacer es quitarle los pequeños ácaros y esos molestos roedores. Por eso, de vez en cuando, lanzamos una imagen distorsionada, como ha pasado en Marbella, que la han querido hundir. Aunque por encima de los deseos políticos están las preferencias turísticas de los viajeros. ¡Llegó a haber hasta excursiones al Ayuntamiento y a los juzgados, para fotografiarse…!

Algunas veces aparecen los agoreros que dicen: “El turismo de sol y playa está agotado". Pues mire usted, no está agotado, ni mucho menos. Es la esencia del turismo. El sol y la playa no se puede disfrutar en Internet, a diferencia de otros segmentos.
¿Por qué hemos llegado a esta situación económica y social con repercusión en el sector?
En nuestra zona, por su idiosincrasia, la única industria que vamos a defender por nuestra forma de ser es el turismo. Es nuestro petróleo blanco no contaminante; el sector que da más puestos de trabajo por millón invertido. No hay ninguna otra industria así en el mundo. Y encima es el que menos capacitación y titulación necesita.

Tenemos esa gran ventaja. Por eso yo soy tan beligerante con aquellos administradores que no saben administrar nuestros impuestos.
Se vienen escuchando “cantos de sirena” para una posible reconversión de parte de la planta hotelera en propiedad horizontal. ¿Qué opinión tiene al respecto?
Nuestros turistas de hoy son los nietos de aquellos viajeros pioneros que venían a la Costa del Sol. Ni siquiera los gustos de los hijos son los mismos que los que tenían los padres, así que imagínate los nietos…Ahora el turista no quiere utilizar ascensores, busca espacios abiertos, con mucho jardín y zonas abiertas, con un máximo de tres alturas. Para eso se requiere más terreno, porque es otro concepto.

¿Y que hacemos con los grandes hoteles? Sé que hay un grupo empresarial fuerte que está defendiendo que los grandes hoteles de tres y cuatro estrellas, que corresponden a una planta hotelera que algunos consideran desfasada y amortizada, puedan reconvertirse en propiedad horizontal.

Esa es la barbaridad más grande que se puede hacer. Hoteles que han sido capaces de prostituir los precios, encima no le vamos a dar el premio de vender las habitaciones en propiedad horizontal para que dentro de unos años tengamos otro “sunami” de apartamentos descontrolados.

En Andalucía sólo hay un sistema que ha demostrado que es eficaz, serio, tiene proyección y es respetable: El sistema Meliá Torremolinos, una comunidad de propietarios en un hotel de cuatro estrellas.

Hay que ir a sistemas nuevos, para la próxima ley de turismo, aprovechando los ejemplos positivos y rentables para la industria.
¿Hay que buscar a los responsables de la burbuja?
No. Aunque es evidente que tiene sus responsables, empezando por la banca.

Yo he vivido en una burbuja más peligrosa que tuvo a la Costa del Sol, con esqueletos de edificios durante más de una década. Fue la burbuja de Sofico. Durante cinco años no se vendía ni una maceta en la Costa del Sol, con una presunta estafa que pilló a propios y extranjeros.

Ahora la burbuja no está causada por una estafa, sino más bien por una ambición descontrolada de la banca.
¿Qué pueden hacer los agentes económicos y sociales de la industria para salir de este punto muerto?
Soy optimista por naturaleza. En la Costa del Sol se han hecho cientos de pruebas subvencionadas para la implantación de industrias, para acceder a otros sectores productivos. Todas han fracasado. Y el turismo sigue y avanza, porque está hecho a nuestra imagen y semejanza.

Lo que hay que hacer ya se lo han dicho a nuestros políticos en la última edición de la feria alemana de turismo, ITB: Recobrar nuestra amabilidad, recuperar nuestra identidad. Ser antipáticos nos cuesta trabajo. No hay que ser ingeniero nuclear para descubrir soluciones y ponerlas en marcha.
Un veterano como usted, ¿Cómo nos contaría las grandes diferencias de la hotelería y la hostelería de Andalucía de hace tres décadas con respecto a la de hoy?
¿Veterano? –Risas- Yo inauguré el hotel Pez Espada de Torremolinos. Desde entonces estoy pagando Seguridad Social, así que me salgo de la reforma laboral -Ironiza-.

La Costa del Sol nace con la misma filosofía que Mallorca o Cataluña: Ser un destino de temporada, desde Semana Santa hasta finales de septiembre. Pero mira por donde se cruzó un desastre natural, un terremoto en Agadir, que era el destino de invierno de Europa. Entonces los operadores tuvieron que buscar una alternativa, descartando Canarias porque no tenía aeropuerto grande. Málaga tenía un aeropuerto militar, El Rompedizo, y hubo que pedir permiso al Ejército para que aterrizasen los aviones llenos de turistas. Así empezó la verdadera desestacionalización.

Luego hemos empezado a hacer algunas tonterías, como “cerrar” las playas y sus servicios en invierno, cuando tenemos una temperatura media envidiada por toda Europa, y a una hora y media menos de avión que un destino teóricamente más calido como Canarias.
"No sobran camas; Falta producción, promoción eficaz e imaginación"

"...De soñadores es esta industria"

"Conociendo más del 80 por ciento de los destinos turísticos, no cambio la Costa del Sol por ningún lugar en el mundo"
También ha cambiado la promoción. Ahora lo que se venden son sensaciones y emociones, más que espacios y servicios. Y hay que buscar al turista casi uno a uno.
Antonio Maldonado, que fue presidente de la Diputación de Málaga, se inventó un eslogan extraordinario: “Al turismo, una sonrisa”. Tan sencillo como eficaz. Y yo lo casaría ahora con el clásico, quedando como: “España es diferente; Al turismo, una sonrisa”.

Ahí debe empezar la promoción, desde aquí, tratando a nuestros visitantes como lo hacíamos.

Luego hay una cierta obsesión con la promoción y venta a través de Internet, y ahí queda una “zona de sombra” que es el público que hoy es mayor de 40 años, que no vive en la Red, por lo que es necesario mantener la vía tradicional.

En cuanto a la promoción en las citas feriales, creo que todavía no somos conscientes de nuestra potencialidad, y por eso las acciones me parecen un poco timoratas, a veces envueltos en promociones genéricas y nacionales, como las que hace Turespaña. Debemos defender nuestra identidad y fuerza también en la promoción.
¿Qué importancia le concede a las escuelas de hostelería y turismo en la competitividad de las empresas?
Me preocupa que la mayoría de el alumno que entra en estas escuelas crea que al día siguiente va a salir de director de hotel.

Haría falta hacer escuelas de soldados raso para la hostelería y hotelería, y enseñarles el trato profesional, cercano y afable a los turistas.
Si tuviera que mandar un telegrama para defender el destino Andalucía, ¿Qué escribiría?
Una imagen: “Andalucía es tu casa”, idea que lanzó la Junta.

Estamos perdiendo oportunidades de promoción a través de la información continuada, en espacios apropiados para ello, como por ejemplo en el AVE. Deberíamos lanzar mensajes más sólidos a partir de nuestras imágenes.
Lleva ya unos años en la dirección del Palacio de Congresos de Torremolinos ¿No echa de menos la gestión hotelera?
El hotel es el corazón. Sin los hoteles y las agencias de viaje, el milagro de la Costa del Sol hubiese sido impensable.

El reto de la gestión del Palacio de Congresos de la Costa del Sol, el pionero en España y que acaba de cumplir 40 años, es apasionante y no dejamos de inventar. A pesar de la escasa atención que le presta la propiedad, el Ministerio.
¿Pasó ya el “fenómeno Caribe”, que usted vivió profesionalmente?
Sigo asesorando, aunque de otra forma, más pausada. La experiencia de Cuba fue apasionante, ya que estuve en la creación del destino, igual que en México.

Mantengo amistades profundas y estoy muy satisfecho con la etapa profesional en el Caribe.

Y ahí sigo, últimamente asesorando en la creación de nuevos destinos, como es el caso de la isla China en el Caribe.

Siempre digo que si hubiese nacido rico habría pagado para trabajar en turismo.
¿Podemos y debemos ser optimistas?
Estoy convencido que el turismo es la solución de futuro para conseguir la paz.

Si el turismo no hubiese llegado a Túnez, los tunecinos no hubiesen querido ser libres. El turismo es la llave que abre todas las puertas, también la de la cultura y la libertad.
Confidencial
El signo de cierre de interrogación que luce en la solapa de su americana es toda una declaración de principios: La exhibición de la eterna duda de un sabio y el escepticismo guasón de quien ha vivido tres cuartos de mundo.

Luis Callejón es un filón para un entrevistador. Y la panacea para un oyente inquieto y ávido de historias terrenales, de aquellas que son verdad y han sido vividas por el ponente.

En realidad, y aunque por razones de edad y geográficas no viví la creación y esplendor de la Costa del Sol, sí la tengo en la memoria tan bien contada por Manolo Jota, otro protagonistas de aquellos maravillosos años.

Ahora Callejón me mece con sus relatos cotidianos y humanos de unas gentes y de un lugar que con los años se convirtió en destino mundialmente conocido y reconocido.

Un cuadro costumbrista hecho a base de anecdóticas pinceladas que sólo pueden partir del talento y gracejo de los hombres y mujeres de esta tierra. Como aquella protagonizada por dos clientes franceses alojados en el pionero Pez Espada, en la playa de La Carihuela, en el Torremolinos que empezaba a brillar a primeros de los sesenta. Cogieron el autobús de línea, "el Portillo", para trasladarse hasta Málaga a visitar a unos parientes. El servicio público tenía una sola parada en el centro de la ciudad. Y aquellos dos guiris más perdidos que el barco del arroz. Entonces, conductor y revisor se cruzaron las miradas, tiraron de talento y espontaneidad y los llevaron en el autobús público hasta la barriada marinera de El Palo, a unos pocos kilómetros y fuera de ruta. Los dejaron en la puerta y aquella pareja rememoró el insólito hecho por todo el mundo, hasta su muerte.

Su experiencia profesional y vital en el Caribe es harina de otro costal, aunque con ingredientes propios e intransferibles de Luis Callejón. Se inventó un destino turístico que hoy compite en el mundo, convenciendo con naturalidad a sus amigos de camisa verde oliva y puro en boca que aquello era posible y necesario.

Algo parecido le ocurrió en México. En el exclusivo laboratorio de las ideas de Luis Callejón se fraguó desde la nada un destino que hoy todos conocéis y que se llama Cancún, inventado para poner en el tapete del mercado turístico de aquel país un lugar alternativo al depauperado Acapulco, tan castigado por la delincuencia y por su proximidad con la capital. Y el sabio-inventor procedía del campo experimental de la Costa del Sol. Marca y orgullo de la casa.

A pesar de lo que se pudiera esperar, Luis Callejón no es hoy un trasnochado gurú que vive de las mieles del pasado. Nada más lejos de la realidad. Está vivo, activo y combativo.

Desde su lucidez, desde su sensata atalaya de la experiencia, desde la exhibición de su duda y su escepticismo, Callejón gestiona y crea. Deja caer la última sobre la mesa: La solución para evitar la anunciada muerte o reconversión especulativa de muchos de los hoteles de tres y cuatro estrellas de la Costa del Sol la ha bautizado como "Hotel residencial para mayores". Garantiza el tráfico hotelero, la ocupación todo el año, la estabilidad del empleo, la rentabilidad empresarial y la dignidad emocional de los mayores no dependientes....

Quien quiera saber más, que le pregunte a Luis Callejón. Lo podéis encontrar trabajando en su resucitado Palacio de Congresos de la Costa del Sol, en Torremolinos, donde la inspiración le suele coger trabajando.

© Andalucia de Viaje 2017
17 de octubre de 2017

Noticias de Andalucía :: Turismo de Andalucía :: Alojamientos en Andalucía :: Fiestas de Andalucía :: Playas de Andalucía :: Restaurantes en Andalucía :: Gastonomía de Andalucía
Rutas por Andalucía :: Turismo Rural en Andalucía

55

Valid XHTML 1.0 Transitional ¡CSS Válido!