http://www.stockimagesphoto.com
http://www.andaluciafotos.com

Turismo de Andalucía > Noticias > Alojamientos > Restaurantes > Información > Viajes > Ocio > Fiestas

El Archivo Municipal recuerda la obra del pintor estadounidense Gino Hollander

Redacción | 30-05-2013 | Compartir  facebook   twitter   enviar a un amigo  

La Sala de Exposiciones del Archivo Municipal ofrece hasta el 8 de septiembre la exposición "The Elegant Universe. Gino Hollander". La muestra ha sido presentada este mediodía por la directora general de Cultura, Susana Martín Fernández, que ha estado acompañada de la comisaria de la muestra, Elisabel Chaves.

Se trata de más de una treintena de obras de este prolífico pintor estadounidense que vivió en España durante 28 años y que llegó a crear un museo con su nombre durante su estancia en Pizarra. Con 92 años el artista continúa pintando.

La exposición consta de una selección de obras del artista estadounidense Gino Hollander que se encuentran en colecciones particulares malagueñas. Está montada en base a cinco temáticas: El universo femenino, que recoge rostros de mujer; la soledad de lo colectivo; visiones de la masculinidad; la naturaleza emotivo; y universos. "The Elegant Universe. Gino Hollander" se puede visitar de lunes a viernes de 11 a 14 y de 18 a 21 horas y sábado, domingos y festivos: de 11 a 14 horas.


GINO HOLLANDER

La comisaria de la exposición, Elisabel Chaves, hace una semblanza de la figura de este arista nacido en 1924 en New Jersey (Estados Unidos), "Gino Hollander comenzó a pintar en 1960, cuando el expresionismo abstracto había alcanzado una gran difusión y madurez. Se decidió a explorar las posibilidades de la pintura acrílica mediante gruesos remolinos de colores brillantes o suaves tonalidades transparentes aplicadas con paleta, armonizando goteos y manchas junto a dibujos de líneas finas. Sus figuras son abstractas y sus abstracciones inquietantemente figurativas. Cada tela viene generada por un estado anímico diferente que crece mientras pinta con cada latido del corazón. La suma de todos estos elementos tiene como resultado la emoción en estado puro. El primero de los hitos que darían forma a la vida de Hollander y, como consecuencia, a su pintura, tuvo lugar en 1942, cuando, durante la II Guerra Mundial, Hollander fue destinado a Aspen. Aquella verdad tan elocuente que observó en el semblante de los soldados de combate se manifiesta frecuentemente en los rostros de los sujetos de Hollander.

Llegó a ser uno de los directores de cine documental más respetados de Estados Unidos, y aunque no hubo tocado un pincel hasta los 35 años de edad, abandonó su carrera cinematográfica y, como hiciera Paul Gauguin con su exitosa profesión como corredor de bolsa para marchar a Tahití a pintar, Hollander decidió viajar a España en 1962 y encontrarse con su destino como pintor.

Así, la elección de España como el lugar donde perfeccionar su pintura es otro de los hitos en la vida de este artista. Mientras Nueva York se convertía en el centro mundial del arte, Hollander, junto a su familia, y con tan solo 600 dólares, se instaló en Marbella y después en Pizarra. Su pintura es fiel reflejo de sus años en España. Él afirma: «Todo lo que estaba buscando lo encontré allí. No había pobreza de espíritu. Aquellas personas podían no tener mucho dinero, pero su espíritu era rico; eran justos, cercanos y honestos». En 1982, Hollander y su esposa fundaron el Museo Hollander en los terrenos de su casa en Pizarra para la exhibición de una gran variedad de antigüedades españolas de los siglos XV al XVII, restos arqueológicos y sus propias pinturas.

Todos estos factores forman el tejido de la vida de Hollander y cobran vida a través de sus obras, a las que se niega a titular porque, para él, éstas no cuentan ninguna historia. Sus temas son todo aquello que agita sus emociones. Los toros, que conoció de cerca en los Sanfermines de Pamplona, simbolizan la masculinidad, mientras que los caballos son una representación de la libertad. Tras los blanqueados muros bañados por el sol de sus paisajes de pueblos, inspirados en los 28 años que vivió en España, se advierte que palpita la vida abarrotada de sus gentes. En sus paisajes marinos, siempre sitúa uno o varios barcos de pesca en un mar agitado y violento, donde la naturaleza, al igual que a los paisajistas románticos, sirve a Hollander como medio de expresión de sus propias emociones.

Pero Hollander tiene una notable predilección por la figura humana. Uno de sus temas más fascinantes es el retrato femenino. En su universo femenino, sus enigmáticos rostros de mujeres están deliberadamente situados en la nada. Se muestran pensativas, melancólicas, inmersas en un proceso de introspección, carente de alegría, pero con una cierta evocación a la esperanza. Los grupos de figuras humanas sin rostro, anónimos, aparecen como errantes entrelazados en constante movimiento y a veces inmersos en una especie de danza. Simbolizan la soledad de lo colectivo. Cada figura está sola en la esencia de su ser, separada y aislada.

Gino Hollander retrata un universo elegante. El término, que descubre en el libro The Elegant Universe de Brian Greene, sobre la Teoría de Cuerdas, explica para el artista cómo siendo una minúscula parte del Universo, formamos parte de un todo que vive en cada uno de nosotros. Las abstracciones, lo que él llama «Universos», constituyen un tema nuevo para este pintor, que a su edad sigue creando 300 obras al año. Sin duda, una actividad que lo ha convertido en uno de los pintores americanos más prolíficos, contándose cerca de 12.000 de sus obras en colecciones privadas, museos y otras instituciones de todo el mundo".

© Andalucia de Viaje 2017
28 de mayo de 2017

Noticias de Andalucía :: Turismo de Andalucía :: Alojamientos en Andalucía :: Fiestas de Andalucía :: Playas de Andalucía :: Restaurantes en Andalucía :: Gastonomía de Andalucía
Rutas por Andalucía :: Turismo Rural en Andalucía

75

Valid XHTML 1.0 Transitional ¡CSS Válido!