Propuesta de ocio recomendada en Córdoba
Museo del Anís de Rute
El museo dedicado al anís, es el reflejo de la larga tradición de los anisados iniciada en la mitad del siglo XVII
¿ Por qué es especial ?
La villa de Rute, situada entre Iznájar y Lucena, entre campos de olivares, sorprende al visitante con un museo dedicado al anís, reflejo de la larga tradición iniciada en la mitad del siglo XVII con más de cien destilerías en sus mejores tiempos.
El Museo del Anís de Rute www.museodelanis.com fue creado en 1993 por iniciativa de la empresa Destilerías Duende www.destileriasduende.com para el estudio y la recuperación de la tradición de los anisados en Rute; así como para dar a conocer sus aspectos etnográficos, y potenciar también la promoción turística de esta comarca y en especial del anís.
Los fondos del museo muestran los orígenes y evolución de los anisados aguardientes de Rute hasta la actualidad. El visitante puede contemplar alambiques, tinajas, botellas, documentos, fotografías y troqueles de imprenta de antiguas etiquetas; entre otras curiosidades.
La colección, concebida como un museo vivo de esta bebida, forma parte del Patrimonio Cultural Andaluz, y se reparte por varias salas de la parte más antigua de esta destilería, fundada en el año 1908.
Instalaciones
En la llamada sala de alambiques, el visitante contempla maravillado estos ingenios de cobre de origen árabe, con una antigüedad centenaria. Los anisados de Rute animaron los banquetes nupciales de las infantas de España, y artistas e intelectuales como Valle Inclán, Camilo José Cela o Rafael Alberti han elogiado y apreciado también las excelencias del anís de Rute.
La exposición continúa en la sala de maceración dedicada a los primeros destiladores de la villa, hasta que la plaga de filoxera arrasó los viñedos y los fabricantes de aguardientes trajeron como principal materia prima de sus productos los alcoholes de melaza, impulsando el desarrollo de las fábricas de anisados.
La sala de maceración se extiende a la bodega, que data del año 1908, y donde el brandy madura en añejas barricas de roble americano firmadas por personajes famosos; y en sus paredes observamos curiosos utensilios relacionados con las faenas bodegueras.
La colección muestra también la variedad de envases y marcas de destilerías; así como documentos que fechan sus primeros pasos a mediados del siglo XVII. Era costumbre que las primeras fábricas utilizasen como marca de sus anises el apelativo de determinados animales, práctica que sería reemplazada por la elección de nombres de personajes de la vida pública como toreros, cupletistas, políticos e, incluso, miembros de la realeza.