Pepe Nalda Jiménez, nacido en el malagueño barrio de Carranque, es con 27 años el gerente del Restaurante Montana, donde comenzó a trabajar como aprendiz de sumiller tras su paso por las escuelas de hostelería de La Cónsula y La Fonda.
Miembro de la junta directiva de la reactivada Asociación de Antiguos Alumnos de los Consorcios Escuela de Hostelería y Turismo de Andalucía, AACEHTA, aboga por la unificación de criterios formativos, la potenciación de la formación continua para los profesionales y por el reconocimiento de la calidad de la gastronomía andaluza desde dentro.
Pepe Nalda, gerente del Restaurante Montana de Málaga
¿Por qué decidió ingresar en un Consorcio Escuela de Hostelería?
En principio, para perfeccionar mi profesionalidad, para destacar en el oficio.
En aquellos momentos detecté una exigencia de profesionales de calidad que se producía en el mercado y sobre la que no había demasiadas respuestas.
Por otro lado, se produjo una motivación personal, ya que consideraba que podía adquirir conocimientos de interés y prácticos para el desarrollo de mi profesión.
¿Qué incidencia tiene su paso por las escuelas de hostelería respecto a su vida profesional?
Mi contacto con la hostelería fue a través de un familiar. Empecé a los 13 años y más tarde decidí perfeccionarme y avanzar en los conceptos de todo lo relacionado con este gremio.
En mi primera experiencia profesional adquirí práctica en el oficio, pero luego fue en las escuelas donde obtuve unos conocimientos que no hubiese adquirido aunque llevase treinta años en los restaurantes.
Por ejemplo, las elaboraciones gastronómicas delante del cliente. Eso no lo hubiese aprendido nunca sin haber pasado por las escuelas. Y eso me ha abierto las puertas para ser competitivo y eficaz en mi trabajo.
"AACEHTA está llamada a ser el tercer vértice del triángulo que en la formación en hostelería y turismo componen las empresas y las instituciones académicas"
"En esta profesión, además de cocinar y servir platos de carne y pescado, cocinamos y servimos felicidad, sensaciones"
El reconocimiento se encuentra en el trabajo sincero y bien hecho
Una vez realizada la formación, ¿Cómo se actualiza?
Encuentro la actualización en cursos especificos, sobre todo en Ciomijas, que creo es de los únicos centros que organizan y fomentan estos cursos de actualización y formación continua para profesionales en activo.
Es de agradecer la labor que en esta área de formación realiza Ciomijas, porque adapta los cursos a las necesidades formativas de los profesionales, incluso con horarios especiales para quienes trabajamos.
Por otro lado, y creo que como la mayoría de mis compañeros, tengo una parte de autodidacta, leo casi todo lo que se publica sobre la profesión, manuales, nuevas técnicas...
¿Qué importancia tiene la creación de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Consorcios Escuela de Hostelería y Turismo de la Junta de Andalucía, AACEHTA, tanto para los antiguos alumnos de las escuelas de hostelería como para el sector turístico andaluz?
La Asociación tiene la obligación de hacer un papel muy importante, unificando criterios y necesidades en el sector turístico y hostelero.
Estamos poniendo las bases sólidas para que AACEHTA sea un foro de colaboración con las entidades públicas y también el interlcutor válido con los trabajadores para la defensa de nuestros derechos profesionales y, sobre todo, formativos.
En este sentido me gustaría apuntar que Málaga es pionera en cuanto a la formación en hostelería y turismo, y la Asociación está incidiendo en trasladar y ampliar esa forma de hacer las cosas a toda Andalucía.
En definitiva, uno de los objetivos principales de AACEHTA es potenciar la formación de los profesionales en toda Andalucía.
Además, la nuestra es una asociación joven que representa el futuro, y tiene que asumir el papel de impulsor, por ejemplo en la organización de cursos de actualización y reciclaje, así como en la formación continua de los propios profesores.
También trabajamos en la motivación para la relación y unificación de criterios por parte de los jefes de estudios de las escuelas, es decir, en la unificación de criterios de formación y en el desarrollo de los profesionales de la hostelería y el turismo en Andalucía.
Así pues, AACEHTA está llamada a ser el tercer vértice del triángulo que en la formación en hostelería y turismo forman las empresas y las instituciones académicas.
¿Cuáles son sus próximos objetivos profesionales?
Mi objetivo a corto plazo es consolidar Montana como un restaurante emblemático en Málaga.
Mientras tanto, sigo avanzando en la adquisición de experiencia, fijándome en lo que hacen los profesionales consolidados y de éxito.
¿Cómo ve la “salud” de la gastronomía andaluza en la actualidad?
El concepto de la gastronomía andaluza está en auge. Es verdad que se están potenciando los productos autóctonos y la manera especial de hacer las cosas en gastronomía, pero ahí nos queda mucho camino por recorrer. Nos falta conviccíón y unificación de productos con una sola marca, la de Andalucía. El potencial es impresionante. Los profesionales debemos reconocerlo y transmitirlo con fuerza.
La gastronomía andaluza está más apreciada fuera de nuestras fronteras que en nuestra propia tierra, y eso quiere decir que estamos haciendo algo mal, que debemos cambiar los conceptos propios para creérnoslo, que es lo primero.
¿Qué le diría a un joven con cierta vocación por los oficios de la hostelería y la gastronomía?
En primer lugar, no le engañaría. Le diría que entra en una profesión dura, pero que si lo hace bien contará con el reconocimiento de muchas personas: clientes, compañeros y jefes. El reconocimiento se encuentra en el trabajo sincero y bien hecho.
Le animaría a formarse y a buscar las motivaciones en este oficio, que pueden ser muchas. Es una profesión en la que los frutos se recogen a largo plazo. Sacrificio y multitud de satisfacciones por este camino profesional.
En esta profesión, además de cocinar y servir platos de carne y pescado, cocinamos y servimos felicidad, sensaciones.
Deberían ser los demás quienes hablaran de mi sello. Es decir, los más de doce mil clientes que cada año atiendo en Montana.

· Comenzó a trabajar en hostelería, a través de su tío, Paco Nalda, en una empresa de eventos.
· Se formó en la
Escuela de Hostelería de La Cónsula de Málaga y en La Fonda, en Benalmádena.
· Comenzó en Montana como ayudante de sumiller, meses antes de obtener el certificado profesional.
· Pasó a desempeñar las funciones de sumiller, luego de maitre y finalmente como gerente de
Restaurante Montana, desde enero de 2008 hasta la actualidad.